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Ansiedad por separación Parte I: La Ansiedad

Aquí os dejamos la primera parte del articulo de nuestros compañeros de Educación Canina y Felina sobre la ansiedad por separación. Esperamos que sea de ayuda para aquellos que estén pasando por ello con sus peludos.



¿Por qué mi perro destroza todo cuando se queda sólo? ¿Por qué no deja de ladrar ni de llorar cuando me voy? ¿Te angustias cada vez que sales de casa porque no sabes lo que va a hacer tu perro en tu ausencia? Si te has hecho estas preguntas en algún momento, sigue leyendo porque hemos pensado en ti al elegir el tema de este artículo.


Es normal que si ves que tu perro lo pasa mal cuando se queda sólo, tú también lo pases mal. Pero es muy común pensar que está haciendo algo malo a posta, y no tienes en cuenta que en realidad no puede controlarlo y que si a ti te angustia, a él le angustia mucho más. Ahí entra en juego el término ansiedad por separación.

Si te soy sincera, no teníamos pensado hablar sobre este tema a los comienzos del blog, pero los últimos casos que han llegado a manos de Oier están muy relacionados con este problema, y hemos pensado: “si estos son los que nos han llegado, ¿Cuántos más hay ahí fuera que sufren este mismo problema?”


Por eso, por si este es tu caso, hemos querido hablarte sobre esta ansiedad que puede que te esté volviendo un poco loco y no sabes cómo atajar.


Es un tema muy extenso y va a ser imposible que en un post te cuente todo lo que quiero contarte, por eso hoy, nos vamos a centrar en la ANSIEDAD, así, en mayúsculas, porque esa primera palabra que forma esa frase es la verdadera causante de la situación.


Lo primero que debes hacer

Lo que sí vamos a hacer es comentar algunos de los signos de la ansiedad por separación, para que desde ya mismo puedas valorar si ese es el problema al que te enfrentas. Entender la situación es lo más importante para darle un buen enfoque y un buen tratamiento. Así que, lo primero que debes hacer es grabar a tu compañero cuando te vas de casa. Los signos claves para saber si debes tomar esta medida (convertirte un poco en el Gran Hermano, ese ojo que todo lo ve) son:


  • Destrozo de todo tipo de cosas (muebles, libros, zapatos, basura, ropa, paredes…)

  • Encontrar pises y/o cacas a tu llegada

  • Que algún vecino te diga que ha estado ladrando y/o llorando mientras tú no estabas (o puedes incluso haberlo oído tú desde la calle o nada más cerrar la puerta).

  • Que no haya tocado ninguno de sus juguetes y sólo los coja cuando llegas tú (esta opción por sí sola puede indicar que mientras tú no estas el perro duerme, pero no está de más dejar una cámara grabando, además, también está bien verlos cuando roncan a pierna suelta).

¿Para qué grabamos? Porque así vas a estar seguro de si tu perro tiene ansiedad por separación, o si simplemente se aburre. Te vamos a poner dos ejemplos para que veas por qué es tan importante esa grabación:


"Uno de los primeros casos que trabajamos fue un Golden Retriever de 1 año que se había comido la pared, literalmente la había reventado, concretamente una esquina del pasillo. Lo primero que pensamos nosotros y pensaron sus dueños era que tenía ansiedad por separación, y lo primero que les dijimos fue “Grabadlo, y así lo vemos”. Cuando pusimos la cinta, estábamos convencidos de que íbamos a ver un perro que no podía parar y que mordía ese trozo de pared de forma compulsiva, y, ¿sabes qué vimos? Un perro que se pasaba la primera parte de la cinta (1 hora) durmiendo plácidamente, se despertaba, jugaba con un juguete, se cansaba de él, se tumbaba en el pasillo y, como no tenía otra cosa que hacer, y el trozo de pared le quedaba justo a la altura de la boca… pues el tío masticaba ahí, pero con una relajación máxima. Nuestro consejo fue: dejarle diferentes juguetes cada día y un Kong. ¿Sabes cuál fue el resultado? Que nunca más volvió a morder la pared."


Pero por desgracia no todos los casos son así de sencillos de solucionar, mira este segundo ejemplo:

"Oier está trabajando un caso ahora mismo de un perro que en la grabación se le ve como no puede parar quieto y lloriquea continuamente, incluso llega a abrir la puerta en una de las grabaciones porque le supera la situación. (Tranquilo, no se fue a ningún sitio, era una salida de 20 minutos programada por sus personas, para grabar la conducta del perro)"

En primera persona

Estos ejemplos te muestran que cada caso es diferente y aunque tu perro tenga ansiedad por separación, dependerá de lo que esa soledad le suponga para encontrar la manera correcta de trabajar. No es lo mismo que lo gestione destrozando todo a que se quede en la puerta ladrando y llorando hasta que vuelves.


Te voy a contar otro caso, uno que a Oier y a mi nos pilla muy de cerca, porque sí, nosotros y Blues (ese bóxer medio albino que nos roba el corazón cada vez que nos mira) hemos vivido esta situación en nuestras propias carnes. Sabemos de primera mano lo frustrante que puede llegar a ser, y en su caso, comenzó de repente un día cuando tenía 8 meses. ¿Cuáles fueron los síntomas que nos indicaron que algo pasaba?


Que de pronto empezó a mearse en casa cuando no estábamos, a destrozar libros, CDs, tirar cosas de la encimera… muebles no llegó a romper nunca, pero tengo varios libros que nunca pude leer su final. Esto está ya más que superado y duró varios meses, trabajando todos los días, dándole confianza y mostrándole que no debía tener miedo cuando se quedaba solo, pero la ansiedad… ¡ay la ansiedad!


Pudimos comprobar en ese momento, y lo hemos confirmado después de años viendo casos similares, que es la gran causante de todos estos problemas. Por eso, después de contarte nuestra propia experiencia, y algunos casos con los que hemos trabajado, me voy a centrar en esa primera palabra de la frase, dejando la “separación” para el próximo día.

¿Por qué si es ansiedad por separación sólo voy a hablar de ansiedad?

Porque la propia frase lo dice: es una ansiedad, en este caso desencadenada por el hecho de quedarse sólo, pero la ansiedad está ahí, latente, buscando un modo de ser gestionada. Unos la gestionan destrozando, otros comiendo, otros buscando comida, otros no tienen problema en estar solos pero se muerden las patas o la cola, otros dan vueltas sobre sí mismos, otros corren sin parar, sin poder ir tranquilos…



Es como las personas, seguro que en algún momento de tu vida te ha dado por morderte las uñas; fumar; comer sin parar; adicción al chocolate; mover la pierna compulsivamente… hay un montón de ejemplos, piensa en algún momento en el que hayas vivido una situación de mucho estrés, ¿cómo te sentías?, ¿cómo gestionaste esa situación?


La ansiedad y el estrés van juntitos de la mano, normalmente no hay lo uno sin lo otro.


Es por esto que vamos a tratar este tema como si de una cebolla se tratase, hay que ir capa por capa, no puedes llegar al centro sin quitar el resto, de esta manera vamos a poder solucionar el problema de raíz. Es como cuando te desnudas, no te puedes quitar la ropa interior sin antes quitarte los pantalones.


Y sí, vas a llorar al igual que cuando partes una cebolla, sí, porque por experiencia te digo que es un proceso duro, no te voy a decir que es un camino de rosas, porque no quiero mentirte. Vas a tener que armarte de las mejores armas que posees, la paciencia, la empatía y el amor.


Vas a tener que hacer un gran ejercicio de introspección, de mirar pa’ dentro, de sacar todo lo malo. Eso sí, vas a ver como acaba siendo un camino muy satisfactorio, no sólo vas a poder saber cuál es la causa de esa ansiedad que os tiene angustiados a los dos, sino que vas a aprender muchísimo sobre ti mismo, vais a establecer entre ambos un vínculo mucho más fuerte, y entenderás cómo tus emociones y las suyas están muy unidas.

La ansiedad y el estrés van juntitos de la mano, normalmente no hay lo uno sin lo otro.

Puede que al leer este último párrafo hayas pensado que tú no tienes ansiedad de ningún tipo, o frases como: “pero si yo sólo quiero que deje de morderlo todo” o “a mi con que deje de ladrar lo demás me da igual”. Si estás seguro que vives libre de estrés, de ansiedades, te niegas a ver que no vais de la mano en el proceso de mejoría y no crees que lo que te pasa a ti le afecta a él y viceversa, pueden pasar dos cosas:

  1. Que este no sea el blog indicado para ti, aunque debes saber que siempre serás bienvenido y que nunca te juzgaremos, quizá no sea tu momento, pero puede que más adelante decidas volver.

  2. Que te cueste asumir que tus actos están muy unidos a los suyos, pero estás dispuesto a abrir tu mente y a intentar entender por qué le pasa y cómo puedes ayudarle. Si es así, sigue leyendo.


De los errores se aprende

No pienses que lo digo por decir, a Oier y a mí también nos costó entender este punto, por suerte tuvimos la mente abierta y nos dejamos guiar por profesores que llevan muchos años entendiendo este vínculo, y como errar es humano, nosotros también hemos cometido errores.


Pero no hay nada más bonito que aprender de ellos y querer evolucionar, nosotros lo hemos hecho y si abres tu mente y tu corazón tú también puedes hacerlo. Con ese espíritu se creó esta web, con la idea de avanzar contigo, de seguir aprendiendo y abriéndonos a todo lo que nuestros compañeros peludos nos enseñan cada día.


Piensa en tu día a día, piensa en quienes te rodean, piensa en este mundo caótico, frenético y cada vez más perfeccionista en el que vivimos. Si hablas con más compañeros de perros y gatos podrás comprobar cómo cada vez hay más animales con problemas de estómago, de piel, de pelo, cada vez hay más conductas agresivas, perros hiperactivos, destrozos en casa…


Entre todos hemos pasado nuestras preocupaciones y nuestra manera frenética de vivir a los que conviven con nosotros. Tu perro te sigue, se llena con tu energía, todo lo que le trasmites lo recoge y lo asimila, si vas rápido a todas partes, él también va rápido a todas partes. Un perro es tranquilo por naturaleza (si, vale, excluye la fase de cachorro y de adolescente, menuda locura ¿verdad?), un adulto no tiene necesidad constante de jugar, si pudiese elegir, se pasaría parte del paseo, podemos decir que, mirando las musarañas.


Si vas por la calle y te fijas en los perros, muchos van con miradazombie, otros van que no pueden parar quietos, otros van ladrando a todo lo que se menea… (Ya te hablamos de este tipo de conductas en este artículo sobre agresividad), no son perros tranquilos.


Pero es que si te fijas en la persona que va al otro lado de la correa pude ir hablando por el móvil, discutiendo con alguien, a toda prisa sin parar… son nuestro vivo reflejo.

Hazme un favor, antes de seguir leyendo, mira a tu perro, pero míralo bien, detenidamente, sin prejuicios, ¿qué ves? ¿No te ves un poco reflejado? Yo cada vez que miro a nuestros compañeros me veo a mi misma, y si me paro a pensar, puedo ver si ese día estoy enfadada, triste, exaltada o contenta, por poner un ejemplo, y a Oier le pasa

lo mismo. Así que intenta hacer este ejercicio, o cuando veas que tu perro está que no para, o le ves que está como alicaído… mírate tú como estas, porque probablemente estés igual.


Vale, ¿y qué hago? Para empezar, no agobiarte en exceso, si te agobias se va a agobiar, (ya sabes, es tu espejo). Entender que el hecho de que destroce todo en casa cuando está solo, que no pare de ladrar y de llorar, que en la calle busque comida sin parar o que incluso esté obeso porque no puede parar de comer, no se soluciona ni encerrándole en una jaula, ni poniendole un collar de spray que salta cada vez que ladra, ni poniéndole un collar de descargas para darle cada vez que coge comida del suelo, ni poniéndole a dieta.


Se soluciona entendiendo que tiene un problema de ansiedad y buscando, en esas capas de esa cebolla, hasta encontrar la fuente de la misma.


La clave es reducir el nivel de estrés

Cada caso es un mundo y me sería muy complicado decirte qué es lo que causa la ansiedad de tu perro en concreto, pero lo primero que hay que hacer sí o sí, es una reducción de estrés.¿Cómo?, voy a darte un par de ideas de cómo puedes hacerlo:

  1. Piensa cuánto tiempo salís de paseo y cómo se comporta en la calle y una vez volvéis a casa. Si pasas mucho tiempo en la calle y tu perro no para quieto y luego en casa le cuesta también parar, empieza por hacer paseos de 15 minutos y juega con él en casa con juguetes de estimulación mental (puedes ver algunos ejemplos aquí).

  2. Prueba a no hablarle, no tocarle y no mirarle durante al menos una semana (lo ideal sería esto para siempre). No pienses que te estoy diciendo que le ignores, para nada, pero todos los compañeros de perros tendemos a hablarles, a achucharles y a mirarles todo el rato, y si disminuimos ese contacto de manera evidente sus niveles de estrés y de excitación bajan de manera considerable. (Cuesta, lo se, la fuerza de voluntad que vas a tener que demostrar es enorme, y te lo digo porque yo también he pasado por eso, y sé lo que cuesta, pero te puedo asegurar que a la larga es muy gratificante, y de verdad, se ven los resultados, nosotros los vimos en Blues. Aunque te parezca imposible al principio, cada vez que le achuches o le hables en exceso y te des cuenta de que lo estás haciendo, para, estás consiguiendo el objetivo, ahí está el principio del cambio. No desesperes, está en tu mano y, de verdad, si yo he podido hacerlo, tú también puedes)

  3. Muy importante saber, comprender y respetar las señales de calma. Si quieres saber qué le pasa, y quieres poder comunicarte con él, hablar su idioma es primordial, por eso, te lo he comentado varias veces, y lo seguiré haciendo, porque tanto para Oier como para mí la comunicación es la base de toda terapia.

Ahora mismo no necesitas más información, si empiezas con estas tres cosas, y las llevas a cabo durante al menos 15 días, vas a ver cómo se reducen los niveles de estrés. Si lo consigues estarás quitando la primera capa, después te queda ver qué sale debajo, si muestra más miedos que antes pero ahora ves claro qué causa ese miedo, si ya no busca comida pero ladra a la gente o a otros perros, si ha empezado a adelgazar pero de repente llora cuando se queda sólo… aquí estarás viendo cuál era el problema real de esa ansiedad.

Por ejemplo, si tu perro no paraba de buscar comida, y al reducir los niveles de estrés, deja de estar obsesionado con ella, pero ladra a los niños que se acercan, puede que lo que le pase es que tenga miedo a los niños y para evitarlos se centrase en buscar comida. Vas por el buen camino, al empezar no sabes lo largo que va a ser el proceso, puede que con la reducción de estrés se solucionen los problemas, no sería la primera vez.


Como ves no te he hablado mucho de ¿qué hago si mi perro destroza todo cuando no estoy?, pero sí te he hablado de esa ansiedad y de cómo reducirla, para empezar a trabajar esa conducta cuando se queda sólo, debemos atacar la ansiedad en sí misma. No puedes poner una tirita en una herida abierta, hay que limpiar, desinfectar y dar puntos para que se cure correctamente. En este caso es lo mismo.


Fuente: Educación Canina y Felina

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