Apdo de Correos 100, 39770 Laredo, Cantabria E-mail Laredo: 637 722 804 Torres: 650 537 300
RULO, encontraremos a esa persona que te quiera como mereces.
Fue el 30 de septiembre cuando le vi por primera vez. Cruzó entre la densa hilera de coches que iban a pasar el fin de semana a las playas de Noja. Sólo pude decir en alto "Ese perro está abandonado" mientras que mis acompañantes descartaron esa opción asegurándome "Estará de paseo hacia su casa". No me convenció la idea pero continué la marcha mientras mi conciencia empezaba a crearme malestar. No había hecho nada, no había intentado ni tan siquiera cogerle. Ese perro moriría atropellado y yo había continuado mi marcha...
No pasaron ni 24 horas cuando al amanecer del día siguiente, al abrir la persiana, mi primera visión fue aquel ser andando por el arcén de la carretera, con paso decidido y arriesgado. Esa fue una de tantas veces que le vi. Durante el mes de octubre me tope con él en varias ocasiones y en algunas de ellas hasta conseguí estar a pocos centímetros de él, pero sin éxito alguno. Pasaba como un rayo a mi lado sin que yo pudiera hacer nada. Sólo podía dejar montoncitos desperdigados de comida por la zona sin saber a ciencia cierta si nuestro esquivo amigo sería quien lo comiera. ¡Qué impotencia, no poder hacer nada! Mil ideas, hasta las más arriesgadas, se pasaron por mi mente.
Pregunté a la Guardia Civil que, indiferente, me espetó que el perro llevaba 4 meses yendo y viniendo desde Solórzano hasta Beranga... ¡¡¡4 MESES!!! ¿Y NADIE HA HECHO NADA? También supe que un vecino del pueblo consiguió cogerle, llamó por teléfono al ayuntamiento y... básicamente se rieron de él, por lo que este vecino, con cierta razón, le soltó de nuevo.
Los días pasaban y el frío y la lluvia llegaban pero... ¡siempre hay un final un poco mejor! Otra compañera y yo volvíamos una noche lluviosa de nuestro refugio Aspacan - Torres cuando dije "¡Mira, ahí está!". El pobrecito estaba bajo una palmera, hecho un ovillito, resguardándose de la lluvia, sin miedo a los coches a pesar de encontrarse tan sólo a metro y medio de la carretera nacional. ¡No podía creérmelo! Ahora o nunca. Me convencí de que si el perrito no se despertaba sería mi única oportunidad de cogerle. Y así fue. Nos dirigimos hacia él sigilosamente, provistas de una manta pero nuestro pequeño, que dormía profundamente (quizá soñaba con poder dormir esa noche bajo techo...) ni tan siquiera se dio cuenta de que mi mano estaba a 5 centímetros de su collar, sólo, cuando sintió que alguien le agarraba con fuerza, pegó un chillido, se revolvió para mirarnos después con unos grandes ojos, muy abiertos, incrédulos y sin saber muy bien si aún estaban soñando.
Ya en el refugio, este precioso pointer se comportaba como si no hubiera pasado nada, o quizá aliviado por fin, meneaba su rabito, contento de escuchar a otros perros cerca de él. ¡Y es que es muy sociable con todos sus compañeros!
Sólo hay algo que debe aprender. Después de tantísimas semanas "rulando" a su libre albedrío, RULO (que así se llama nuestro amigo) no sabe pasear con correa, pero él, con un poquito de tiempo y de paciencia, seguro que aprenderá.
Ahora RULO necesita a alguien que le acepte en su casa, que le enseñe a confiar en las personas y, por favor, abstenerse cazadores, seguro que él no quiere saber nada de quien le abandonó a su suerte, ni de nadie parecido.
Desde aquí anotamos un punto negro al Ayuntamiento de Hazas de Cesto por incumplir la Ley de Protección de Animales, a la Guardia Civil de Beranga y a todos aquellos que han hecho oídos sordos a su conciencia.
RULO, te cuidaremos hasta que alguien te quiera de verdad.



